Un modelo organizativo que potencia la docencia en la Univerzita J. E. Purkyně
El profesor Emilio Ramón, de la Facultad de Magisterio y Ciencias de la Educación ha tenido la oportunidad de realizar una movilidad en la universidad Univerzita J. E. Purkyně den Ústí nad Labem, en la República Checa, cuya experiencia asegura que ha sido profundamente positiva y enriquecedora, tanto a nivel profesional como humano. Comenta que a pesar de la dificultad inicial derivada del escaso margen de tiempo para adquirir los billetes de avión —lo que encareció el desplazamiento y supuso un reto económico respecto a la financiación Erasmus+—, la estancia ha merecido sin duda la pena.
Según comenta en su experiencia, esta universidad se trata de una universidad joven, dinámica y con una clara vocación académica. Cuenta con un equipo de profesionales entusiastas que trabajan a tiempo completo, complementado por profesores asociados que desarrollan su labor también en otros ámbitos educativos o profesionales. Esta combinación aporta una interesante conexión entre la universidad y el mundo profesional.
Antes incluso del desplazamiento, la organización fue excelente. Las profesoras Zuzana Procházková y Anastasia Adjéva, con quienes iba a impartir docencia, organizaron reuniones telemáticas con semanas de antelación para conocernos, intercambiar expectativas y planificar mi participación en sus clases. Este primer contacto facilitó una integración mucho más fluida una vez en destino.
Una vez en la universidad, varios aspectos llamaron especialmente mi atención por su eficacia organizativa y su impacto en la calidad docente. Uno de los elementos más interesantes fue el hecho de que cada profesor dispone de su propia aula asignada. Esto permite tener siempre a mano el material necesario —posters, mapas, libros y recursos específicos— sin necesidad de transportarlos continuamente. Son los estudiantes quienes se desplazan al aula correspondiente, lo que optimiza tiempos y mejora la organización.
También destacó el tamaño reducido de los grupos. Durante mi estancia impartí docencia a grupos que iban desde solo dos estudiantes hasta un máximo de diecisiete. Este formato favorece una enseñanza mucho más personalizada, participativa y cercana, donde el diálogo y la interacción fluyen con naturalidad.
Otro aspecto reseñable fue la ausencia de uso de teléfonos móviles en clase. Esta medida, unida al reducido número de alumnos, contribuye a crear un ambiente especialmente activo, concentrado y dinámico, donde la atención se mantiene y la participación aumenta de manera significativa.
Desde el punto de vista organizativo, resultó igualmente interesante la existencia de despachos individuales equipados con lavabo. Más allá de la comodidad, este detalle fomenta la privacidad en las reuniones con estudiantes o visitantes y permite que el profesorado pueda gestionar su jornada con mayor autonomía, en condiciones higiénicas y prácticas. Asimismo, la universidad dispone de aparcamiento reservado para el profesorado, lo que facilita enormemente la logística diaria, especialmente cuando es necesario transportar materiales voluminosos.
Más allá de estos aspectos concretos, lo que verdaderamente marcó la diferencia fue el ambiente humano y profesional. La acogida fue cálida, cercana y generosa, generando un entorno de colaboración que hizo que la movilidad resultara no solo académicamente provechosa, sino también personalmente gratificante.
En definitiva, esta estancia en la Univerzita J. E. Purkyně ha permitido conocer de cerca un modelo organizativo eficiente y humano, donde el espacio, la estructura y las personas trabajan en armonía para favorecer una docencia activa y de calidad. Experiencias como esta refuerzan el valor de la movilidad internacional como herramienta de aprendizaje compartido y mejora continua.












