Liderar desde la universidad: formación y reflexión en Münster

Qué significa liderar en el entorno universitario es una pregunta que pocas veces se formula de forma explícita. El curso Young Leaders in University Education, en el cual pariticiparon Malgorzata Musinska y Sandra de María, organizado por el European Institute for Academic and Professional Development y celebrado en Münster durante la semana del 13 al 17 de octubre de 2025, partió precisamente de esa pregunta. Cinco días de formación intensa, con un enfoque marcadamente práctico y un objetivo muy concreto: fortalecer competencias de coordinación, comunicación y liderazgo aplicables al día a día de una oficina de Relaciones Internacionales.

La formación reunió a ocho profesionales de administración universitaria procedentes de distintos países europeos, todos en puestos de responsabilidad similares. Ese perfil homogéneo en funciones pero diverso en origen y cultura convirtió cada sesión en algo más que una clase: fue un espacio de contraste real, donde los casos prácticos no eran ficticios sino experiencias traídas directamente del trabajo cotidiano de cada participante. Conocer distintos modelos de gestión universitaria europea, con sus diferencias y sus puntos en común, es en sí mismo un aprendizaje que ningún manual puede proporcionar.

El programa combinó sesiones teóricas y talleres prácticos en torno a ejes fundamentales: gestión del cambio, comunicación efectiva en equipos multiculturales, resolución de conflictos, motivación del personal y desarrollo de una cultura organizativa más participativa. Las dinámicas de grupo y las simulaciones de liderazgo no solo permitieron poner en práctica los conceptos trabajados, sino también reflexionar sobre el propio estilo de liderazgo: cómo se escucha, cómo se delega, cómo se toman decisiones bajo presión.

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Uno de los aprendizajes más transferibles fue comprender los distintos tipos de motivación y cómo adaptar la comunicación según el perfil de cada persona. Saber enmarcar una propuesta de forma diferente según quién la recibe es inteligencia relacional. Del mismo modo, la combinación de empatía y asertividad, o la capacidad de reconocer que los conflictos muchas veces nacen de valores legítimos aunque divergentes, son competencias que transforman la forma de coordinar equipos desde dentro.

En cuanto a la organización del curso, merece destacarse una práctica aparentemente sencilla pero con un impacto real en el aprendizaje: mantener durante toda la semana un espacio fijo y cerrado donde conservar los materiales de trabajo. Los post-its, pósteres y paneles generados en cada sesión permanecían visibles día tras día, funcionando como memoria colectiva del grupo y permitiendo visualizar el progreso acumulado. Una decisión logística que es, también, una decisión pedagógica.

Münster devuelve a quien la visita algo difícil de sistematizar en un informe: la certeza de que hay otras formas de gestionar, de comunicar y de liderar. Y que incorporarlas al trabajo diario en la coordinación de movilidad internacional no es solo posible, sino necesario para construir equipos más cohesionados, autónomos y eficientes.

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