Formación e inmersión lingüística: una movilidad Erasmus+ en Malta

La formación y la actualización docente son fundamentales para incorporar nuevas metodologías y estrategias que favorezcan el aprendizaje. Con esta perspectiva, Enrique Pascual García, profesor de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Sociales de la Universidad Católica de Valencia, participó en una movilidad de formación Erasmus+ en Maltalingua School of English, en Malta. La estancia le permitió conocer nuevas metodologías para la enseñanza del inglés y descubrir buenas prácticas orientadas a favorecer un aprendizaje más práctico, dinámico y conectado con situaciones reales de comunicación.

Durante su estancia, también tuvo la oportunidad de visitar algunos de los lugares más emblemáticos de Malta, como La Valeta, la isla de Gozo y las Blue Grotto (Cuevas Azules).

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El verano es un momento para descansar y despejar la mente tras superar las exigencias de un curso intenso. Pero también supone una excelente oportunidad para seguir aprendiendo y vivir nuevas experiencias. En mi caso, ha sido posible gracias a una beca Erasmus+ para estudiar inglés durante una semana en Malta.

Tras realizar las gestiones pertinentes, aterricé en la isla en una fecha muy especial para todos los españoles: el mismo domingo en que España disputaba la final del Mundial de fútbol. Así que comencé mi estancia con una gran alegría. Cada vez que alguien me preguntaba: «Where are you from?», al responder que era de España, enseguida me felicitaban.

Las clases se impartían en Maltalingua, una academia situada junto a la playa de St. Julian’s (San Ġiljan), y estaban enfocadas en trabajar el inglés de una forma práctica, dinámica y amena. Entre sus instalaciones destaca una piscina donde es posible darse un chapuzón, algo muy de agradecer, ya que al habitual calor mediterráneo se sumó una intensa ola de calor que afectó a las islas maltesas durante aquellos días.

Mi profesora, Gillian, demostró ser una excelente profesional, centrada en fomentar el uso práctico y real del idioma. También tuve la suerte de compartir aula con compañeros procedentes de distintos países, como Austria, Italia o la República Checa. Todos se mostraron amables y acogedores, lo que facilitó que practicáramos la conversación en inglés tanto dentro como fuera de clase.

Al tratarse de un pequeño paraíso en pleno Mediterráneo, casi todos los días organizábamos alguna excursión. Visitamos La Valeta, la isla de Gozo y las impresionantes Blue Grotto (Cuevas Azules). El agua de sus playas lucía un intenso color azul y, en cada rincón, era posible encontrar huellas de su peculiar pasado, fruto de las numerosas civilizaciones que la han ocupado a lo largo de la historia. Malta conserva un extraordinario patrimonio que convierte cada visita en una oportunidad para aprender algo nuevo. Además, cuenta con dos idiomas oficiales, el maltés y el inglés, aunque sus habitantes utilizan principalmente el maltés en su vida cotidiana.

Solo me queda dar las gracias al programa Erasmus+ por brindarme la oportunidad de seguir mejorando mi inglés, a Begoña y al resto de compañeros del Departamento de Relaciones Internacionales por su ayuda durante todo el proceso y, por supuesto, a todas las personas que he conocido en Malta.

¡Gracias, gràcies, thanks!

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