15 mar

Reflexión Domingo 15 de marzo

Lectura del santo evangelio según san Juan (9,1.6-9.13-17.34-38):

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?»
Unos decían: «El mismo.»
Otros decían: «No es él, pero se le parece.»
Él respondía: «Soy yo.»
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»
Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.»
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»
Él contestó: «Que es un profeta.»
Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?»
Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»
Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.

Palabra del Señor

Reflexión

En este tiempo de cuaresma en el que nos encontramos acompañamos a Jesús camino de la cruz con su pasión, con su muerte y con su resurrección. Pero sobre todo, le acompañamos con ojos de fe. Una fe puesta en Dios que ha entregado a su hijo por amor a cada uno de nosotros, y que participaremos también un día, por su gracia, de la resurrección.

En el evangelio de hoy vemos como Jesús cura a este ciego de nacimiento, le devuelve la vista. Nosotros, muchas veces, vemos con una mirada humana, pero necesitamos ver a los demás con la morada de la fe. Es bueno que nos preguntemos: ¿ qué mirada tendrá Dios ante esta situación?.

Qué le pidamos a la Virgen María que tengamos una mirada de misericordia. para coger a todos por igual, no hacer distinción alguna.

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