Reflexión miércoles 12 de noviembre
Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,11-19):
Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.»
Al verlos, les dijo: «ld a presentaros a los sacerdotes.»
Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?»
Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»
Palabra del Señor
Reflexión
El Evangelio nos invitan a la gratitud: Dad gracias en toda ocasión: esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros (cf. 1 Tes 5, 18). La fe se vive en la gratuidad y se expresa en la alabanza. La gratitud y la alabanza son el eco que produce la presencia del Señor en tu vida.¿Cuántas veces le has dado gracias a Dios, por hechos concretos, en esta semana? Si leemos el versículo siguiente (cf. 1 Tes 5, 19) dice No paguéis el Espíritu. El Espíritu Santo es el que te concede “ojos de fe” para poder ver al Señor en medio de tu vida, en medio de tus sufrimientos, de tu cruz. Es Él el que te certifica que Dios te ama, que está contigo, que camina contigo. Es el Espíritu el que hace que puedas decir, como el salmista: Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan (cf. Sal 22).





