Un mes para el medioambiente. Cuidemos nuestra casa común.

El mes de la ecología mundial

En junio son muchos los días dedicados al medioambiente, entre otros podemos recordar los siguientes:

  • El día 1 de junio es el día Mundial de los arrecifes; su valor es incalculable, pues protegen a las costas de la erosión. Albergan un maravilloso y valioso ecosistema marino, donde habitan el 25 % de las especies marinas.
  • 5 de junio el día Mundial del Medio Ambiente; establecido el 15 de diciembre de 1977 por la ONU con el objetivo de sensibilizar a la población mundial respecto a los temas relacionados con el cuidado y preservación del medio ambiente. Invitando de esta manera a que todos seamos consciente del uso sostenible que debemos hacer del mismo.
  • 6 de junio día Mundial contra la pesca ilegal. La pesca, una actividad necesaria en el mundo para poder nutrir a millones de personas. Pero que si realizamos de forma descontrolada, sin respetar los ciclos vitales reproductivos, terminará por no ser capaz de abastecer la creciente demanda mundial.
  • 7 de junio día Mundial del vencejo, esta carismática ave es capaz de devorar una cantidad increíble de insectos. Entre ellos los mosquitos causantes no solo de tantas incomodidades, sino transmisores de muchas enfermedades que asolan algunas zonas de nuestro planeta y que cada vez más se acercan a nuestras latitudes fruto del cambio climático.
  • 8 de junio día Mundial de los océanos, lugares donde la vida florece, lugares que regulan nuestro clima, lugares tan necesarios para seguir alimentando a la población mundial. Lugares que el ser humano no ha sabido respetar y al que miles de toneladas de desechos de todo tipo llegan a diario.
  • 22 de junio, día Mundial de los bosques tropicales. Tantas veces devastados por el egocentrismo y el materialismo humano. Un ser humano ajeno a su verdadera importancia para su existencia. Generan oxígeno, rellenan los acuíferos, producen suelo fértil, albergan animales y plantas (de las cuales se extraen principios activos para nuestra salud). Es decir todo un regalo de Dios que malversamos la mayoría de las veces impunemente.
  • 28 de junio, día Mundial del árbol, parece una obviedad recordar que los arboles nos ayudan a combatir los efectos del cambio climático producido por el ser humano. Regulan el CO2 mundial. Limpian nuestros cielos y favorecen los ciclos de lluvia. Arboles que maltratamos sin sentido cuando los talamos de forma no sostenible. E incluso cuando laceramos su corteza por puro placer en los parques…

La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común

Es sorprendente la cantidad, pues no están presentes aquí todos los «días mundiales o internacionales», que se relacionan con la ecología. ¿Cómo es posible que el ser humano sea consciente de esta necesidad cuando constantemente realiza actos en su contra?.

Conocemos las debilidades de nuestra especie, pero por suerte también hay que celebrar que entre nosotros, en un número creciente de seres humanos, reside una grandísima misión. La de preservar, cuidar y proteger  a nuestro planeta. En cada uno de los diferentes ecosistemas. Por ello nos alegra el corazón cuando recordamos las palabras de nuestro Papa Francisco: “Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo. Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un mundo mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos”

El Papa Francisco, en la encíclica Laudato si sobre el cuidado de la casa común, nos recuerda el papel relevante de la Educación para lograr la alianza entre el ser humano y el medio ambiente. Y nos ofrece unos consejos a tener en cuenta para llevar a cabo esa misión que todos tenemos encomendada para lograr cuidar verdaderamente de nuestra casa y de sus habitantes. Nos invita a pensar y actuar ante el uso que hacemos de los sistemas de calefacción, de los productos plásticos y de como separamos nuestros residuos, del uso del agua, del derroche de los alimentos, del cuidado y respeto de los demás seres vivos, el uso razonable de los medios de transporte, eliminar los consumos energéticos innecesarios en nuestros hogares, repoblar nuestros paisajes con árboles y sobre todo «dar gracias a Dios» por todos las bondades de las que disfrutamos a diario.

Por ello desde todas nuestras titulaciones y especialidades de Grado, Másteres y cursos en esta nuestra Universidad Católica de Valencia estamos llamados a proteger, cuidar y preservar nuestra casa común. Unas porque son propias y se dirigen directamente al medio ambiente. Otras porque son la base de una futura educación. Pero todas, porque formamos parte y habitamos en este hogar.

El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar.

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