Análisis del genoma del autista

El autismo es un trastorno mental crónico caracterizado por problemas en el lenguaje, la interacción social y la capacidad de procesar y responder a estímulos externos. El autismo es relativamente frecuente, afectando a alrededor del 1.5% de la población y, si bien las personas con formas más leves de autismo pueden hacer una vida independiente, en el resto de casos, la mayoría necesita apoyo y supervisión durante toda la vida. El autismo pertenece al grupo de las denominadas enfermedades complejas, con múltiples factores genéticos y ambientales interaccionando entre sí. Recientemente, un estudio publicado en Nature por un consorcio internacional incluidos investigadores españoles de las redes de salud mental (CIBERSAM) y de enfermedades raras (CIBERER) ha intentado desentrañar algunos de los factores genéticos implicados. Para ello, secuenciaron y compararon las secuencias de todos los genes, el llamado exoma, de casi 4.000 pacientes de autismo en una muestra total de 15.480 individuos. Utilizando nuevos métodos estadísticos que combinan todas las variantes de un gen para dar un valor global, lograron identificar 22 genes fuertemente asociados al trastorno y un grupo de 107 con un número superior de mutaciones (de pérdida o cambio de función) en la muestra de pacientes.

Casi la mitad de estos genes habían aparecido como candidatos del autismo en estudios anteriores, y todos ellos presentan una elevada resistencia evolutiva frente a mutaciones, indicativo de una gran importancia funcional.

Los genes encontrados tienen un número variado de funciones, entre las que destacan la formación de sinapsis, la regulación de la transcripción y la remodelación de la cromatina. Esto confirma que no existe una única etiología u origen del trastorno autístico, sino que mutaciones en genes implicados en funciones diferentes pueden dar lugar a síntomas similares, lo que se conoce como heterogeneidad genética. Estos resultados necesitarán ser replicados por estudios independientes, y análisis funcionales deberán analizar cuáles de las variantes identificadas tienen en realidad un efecto biológico. Además, una gran parte de los factores genéticos se encuentran todavía por esclarecer, puesto que las mutaciones de perdida de función (las más graves en un gen y que por tanto tienen más posibilidades de desarrollar una patología) de los genes encontrados sólo explicarían un 5% de los casos. No obstante, es mediante este tipo de estudios como, poco a poco, se logra explicar cada vez un porcentaje mayor de casos en las enfermedades complejas, lo que a su vez abre las puertas al desarrollo de tratamientos más centrados en las verdaderas causas de la enfermedad y con un menor número de efectos secundarios.

Autor. Dr. Gabriel Rodríguez

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