Una experiencia que cambia: prácticas en Colombia
Una alumna de enfermería tomó la decisión de ir a Colombia para realizar sus prácticas y, describe la experiencia como una de las decisiones más valientes y enriquecedoras de su vida. Asegura que o fue un camino fácil: estar lejos de casa, de la familia y de lo conocido pone a prueba los límites. Pero también transforma. Comenta que la experiencia se convirtió en un regalo inesperado, que sacude por dentro y ayuda a crecer personal y profesionalmente.
Desde el primer día comprendí que Colombia no era solo un destino: era una oportunidad única para ver la enfermería desde otra perspectiva. El hospital me recibió con los brazos abiertos y enseguida entendí que aquí la vocación no se dice, se vive. Aprendí de profesionales excepcionales que, con pocos recursos, logran mucho, trabajan con el corazón y enseñan más de lo que cualquier manual podría explicar.
Colombia me sorprendió en cada rincón: en la calidez de su gente, en la música que siempre acompaña el día a día, en las sonrisas de los pacientes y en paisajes que cortan la respiración. También me sorprendí a mí misma: enfrentando miedos, superando barreras, adaptándome y creciendo. El alojamiento, sencillo pero lleno de vida; las actividades con compañeros de otros países; y las escapadas de fin de semana a pueblos, montañas y playas completaron esta experiencia inolvidable.
Aprendí no solo a ser mejor enfermera, sino también más humana, consciente y agradecida. Colombia me enseñó que salir de la zona de confort siempre vale la pena, que la belleza está en lo desconocido y que cuando se pone el corazón en lo que uno hace, no existen fronteras que limiten el aprendizaje y la pasión.
A quien lo esté pensando: hazlo. No será fácil, pero cada momento merecerá la pena. Las mejores experiencias de la vida no llegan cuando todo es perfecto, sino cuando uno se atreve a vivirlas plenamente.












