Estambul y tres ideas para mejorar la clínica dental desde dentro
Viajar a Estambul con una movilidad Erasmus+ ya es, de por sí, una experiencia fuera de lo común. Sin embargo, lo que deparó la estancia en la Istanbul Aydın University fue todavía más de lo esperado. Desde el primer momento, la acogida a Carla Borrell, de Odontología en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, marcó el tono de todo lo que vino después.
Mariana Astefanoaie, coordinadora Erasmus de la universidad, recibió a la visitante y mostró las instalaciones del campus. Después, la profesora Didem Öner Özdas, coordinadora Erasmus del Departamento de Odontología, guió la visita por las clínicas odontológicas con todo detalle. Además, el encuentro con otras profesoras del área de Odontopediatría enriqueció aún más los días de estancia. Esa hospitalidad genuina, que abre puertas sin reservas, es lo que convierte una visita institucional en el inicio de una relación duradera. De hecho, ya hay conversaciones abiertas sobre futuros proyectos conjuntos entre ambas docentes.
Tecnología al servicio del aula y del paciente
De la observación directa del funcionamiento de la universidad emergen tres prácticas concretas que merecen atención.
La primera es el sistema de control de asistencia. Los estudiantes escanean su tarjeta universitaria en monitores situados en la entrada del aula. Así, el registro es automático, rápido y sin interrupciones. Es una solución sencilla pero muy eficaz.
La segunda práctica se desarrolla en el entorno clínico. Cada box odontológico cuenta con un monitor que permite al paciente ver en todo momento lo que se le está realizando. Esto mejora la comunicación y genera confianza. Además, en el caso de los pacientes infantiles, el monitor puede mostrar dibujos o vídeos que reducen la ansiedad durante el tratamiento. Por tanto, la tecnología no solo mejora el aprendizaje del estudiante, sino también la experiencia del paciente.
La tercera práctica tiene lugar en los laboratorios. El profesor dispone de una cámara que graba en tiempo real todo lo que realiza en su bancada. La imagen se retransmite a los monitores distribuidos entre los estudiantes, aproximadamente uno por cada tres alumnos. De esta forma, ningún detalle del procedimiento se pierde. Es una herramienta sencilla que transforma la calidad del aprendizaje práctico.
En conjunto, Estambul demostró que la innovación docente no siempre requiere grandes inversiones. A veces basta con mirar cómo otros resuelven los mismos problemas.













