31 oct

Refelexión lunes 31 de octubre

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,12-14):

En aquel tiempo, dijo Jesús a uno de los principales fariseos que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»

Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN

La festividad de mañana nos trae a la memoria a tantas personas que en nuestra vida han sido un ejemplo de bondad, amor movido por la fe en Dios, padres, familiares, catequistas, maestros, sacerdotes…la Iglesia los recuerda a todos en la festividad de todos los Santos. San Pablo en la carta a loa Filipenses nos ofrece un retrato de todas aquellas personas que de forma anónima recordamos el día uno de noviembre: “No hagáis nada por rivalidad o vanagloria; sed, por el contrario, humildes y considerad a los demás superiores a vosotros mismos. Que no busque cada uno sus propios intereses, sino los de los demás.”

El listón de la santidad Jesús lo pone muy alto en el evangelio de Lucas que hoy leemos: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos…corresponderán invitándote, y quedarás pagado…invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado porque no podrán pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos”. El Señor no pretende excluir a los parientes o amigos, más bien busca integrar a todas las personas en el ámbito de las relaciones humanas. En la tradición del Levítico todas aquellas personas que  presentaban una carencia física quedaban excluidas de la ofrenda a Dios. Jesús supera esta mentalidad considerando a todos dignos de loa relación y confianza en Dios. este es el ejemplo que hemos de seguir en nuestra vida acoger, precisamente, a los más débiles humanamente y socialmente. Esta generosidad no nace de la carne, podríamos decir, sino del Espíritu que infunde una nueva vida en todos aquellos que lo acogen de buen corazón y se dejan llevar del amor a los demás.

Nuestra sociedad ha mejorado en muchos aspectos reconociendo los derechos humanos y facilitando los medios para el crecimiento de todas las personas, pero se pone el acento más en lo material que en lo humano y en lo espiritual. Aquí tiene la Iglesia y con ella todos los cristianos una labor única y específica, una tradición de sabiduría espiritual como ninguna otra institución. Este valor espiritual lo hemos de cuidar y pedir al Señor su ayuda para ser portadores de este valor tan extraordinario para la salud espiritual y corporal de todos los hombres.

-Pidamos por la paz en el mundo entero.

-Pidamos por la salud espiritual y humana de toda la Iglesia.

-Pidamos por las vocaciones al sacerdocio.

pastoral

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