5 jun

Reflexión domingo 5 de junio

Evangelio según san Juan 20,19-23

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

– «Paz a vosotros.»

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

– «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»

Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

– «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Palabra del Señor

Reflexión
Culminamos con esta Solemnidad los 50 días de la fiesta de Pascua. ¿De qué nos servirá saber y haber experimentado que Cristo está vivo si no acogemos su Espíritu en nosotros?

Os conviene que yo me vaya, dijo a sus discípulos en la última cena. Conviene porque necesitamos que nos envíe al Defensor, al dulce huésped de nuestra alma, al descanso de nuestro esfuerzo, al único que puede llevarnos a vivir los frutos de paz, alegría, amor servicialidad, dominio de sí… que esperamos dar.

Los discípulos estaban encerrados y con miedo hasta que recibieron la fuerza prometida de lo alto. Una vez acogido el amor en sus corazones, nada ni nadie les pudo parar: amaron hasta derramar su vida por el Señor y por sus hermanos.

¿Deseamos el fuego del amor de Dios dentro de nosotros o tenemos miedo a la radicalidad y a la entrega? Dice San Pablo que los hijos de Dios son los que se dejan llevar por el Espíritu del Señor… Acojamos realmente hoy a la persona-don, como lo llamaba San Juan Pablo II.

Pedid y se os dará, dijo Señor… Pidamos al Padre, que por mediación de su Hijo nos regale su Espíritu Santo. Él viene a traerte siete regalos para que puedas empezar a vivir la alegría y el descanso de vivir con Dios de verdad. Ven Espíritu Santo y danos la Sabiduría, la Inteligencia, el Consejo, la Fortaleza, la Ciencia, la Piedad y el Santo Temor de Dios. Ven y Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.

pastoral

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