19 nov

Reflexión viernes 19 de noviembre

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,45-48):

En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Escrito está: «Mi casa es casa de oración»; pero vosotros la habéis convertido en una «cueva de bandidos.»»
Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

Palabra del Señor

Reflexión

En el Evangelio contemplamos la escena en la que Jesús echa a los vendedores del templo, diciéndoles: Escrito está: “Mi casa será casa de oración”; pero vosotros la habéis hecho una “cueva de bandidos”.

Es una llamada seria a la conversión la que nos dirige el Señor con esta Palabra. Porque también nosotros podemos caer en esta tentación.

¿Cómo? ¿Cuándo?

– Cuando no buscas hacer la voluntad de Dios, sino la tuya.

– Cuando quieres robarle a Dios la gloria.

– Cuando no quieres escuchar la voz del Señor.

– Cuando quieres utilizar a Dios en beneficio tuyo.

– Cuando manipulas la Palabra de Dios, para hacerle decir lo que te interesa que diga.

– Cuando aplazas indefinidamente tu conversión.

– Cuando no quieres que Jesucristo entre en algunas zonas de tu vida.

– Cuando quieres vivir en la apariencia.

– Cuando no dejas actuar al Espíritu Santo.

– Cuando quieres una comunidad cristiana según tu proyecto.

– Cuando rechazas a los hermanos que el Señor te ha dado.

Para combatir esta tentación, el versículo del Aleluya nos ha dado la clave: Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen (cf. Jn 10, 27).

Las tres cosas son necesarias:

Escuchar la voz del Señor y acoger confiadamente su Palabra en el corazón. Sin juzgarla, sin manipularla. Es una palabra de amor, de vida, de salvación. Di, como María: ¡hágase en mí según tu Palabra!

Dejarte conocer por el Señor: ¡ábrele el corazón! No tengas miedo, habla con tu Padre. ¡Nadie te ama como Él! Disfruta del Padre. Cuida tu relación con Él.

Seguir a Jesús. Déjate llevar por su Espíritu Santo. Deja que Jesucristo sea el Señor de tu vida, de toda tu vida.

pastoral

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