Inmersión internacional en Cork y aprendizaje intercultural en la University College Cork
Volver a Cork ha sido una experiencia inolvidable para las profesoras de la Facultad de Magisterio y Ciencias de la Educación María Ángeles Blázquez, Claudia Escorcia y Amparo Salcedo. Esta ciudad, tan acogedora como diversa, ha abierto de nuevo sus puertas hacia un entorno multicultural donde cada día se convierte en una oportunidad de aprendizaje, no solo del idioma, sino también de las múltiples culturas y formas de vida que conviven en ella. Describen el estudiar en la University College Cork como un auténtico privilegio, ya que el profesorado cercano y comprometido, junto con compañeros de distintas nacionalidades, crea un ambiente motivador que impulsa a seguir creciendo tanto académica como personalmente.
En esta ocasión, la experiencia ha sido aún más especial al compartirla con Amparo Salcedo y María Ángeles Blázquez, lo que ha enriquecido el viaje desde una perspectiva compartida y complementaria.
Para María Ángeles Blázquez, la participación en una movilidad Erasmus+ de formación en Cork ha supuesto un reto transformador. Salir de su zona de confort y asumir el rol de estudiante en un contexto internacional le permitió abrirse a nuevas formas de comunicación y aprendizaje. La inmersión lingüística no solo mejoró su dominio del inglés, especialmente en la expresión oral y el uso cotidiano del idioma, sino que también amplió su mirada hacia otras culturas y formas de entender el mundo. Esta experiencia ha sido, en sus palabras, un ejercicio de crecimiento personal, creatividad y adaptación.
Por su parte, Amparo Salcedo destaca la intensidad de la inmersión vivida durante la English Summer School en Cork. La diversidad cultural en el aula, con estudiantes de países como Japón, Chile o Francia, le permitió familiarizarse con distintos acentos y enriquecer su comprensión del idioma. Además, el contacto con la población local facilitó el descubrimiento de tradiciones, historias y lugares emblemáticos como el castillo de Blarney, aportando un valor cultural añadido a la experiencia formativa.
Más allá del aprendizaje lingüístico, durante la estancia se identificaron algunas buenas prácticas que podrían trasladarse a la UCV. Entre ellas, destacan la utilización de carteles informativos con recomendaciones para el alumnado, orientados a mejorar el aprovechamiento académico, y la existencia de una oficina de sostenibilidad dedicada a promover actividades y estrategias responsables dentro del entorno universitario.
En conjunto, esta experiencia en Cork ha sido mucho más que una estancia formativa: ha sido una vivencia transformadora, marcada por el aprendizaje, la convivencia intercultural y el crecimiento personal. Una oportunidad que reafirma el valor de la internacionalización como motor de desarrollo académico y humano.













