Pensar en inglés cinco días seguidos cambia algo

Cinco días pueden parecer poco. Pero para Amanda Vicent, de Biblioteca. cinco días hablando inglés sin red de seguridad, rodeado de compañeros de Corea, Alemania, Italia, Suiza, Francia, República Checa y Rumanía, en un país donde el inglés no es una asignatura sino el idioma del supermercado y de la calle, son cinco días que dejan marca.

La estancia en Maltalingua, en Sliema, tuvo un ingrediente que la distingue de cualquier curso de idiomas convencional: Patrick. Un docente que eligió temas capaces de despertar curiosidad genuina, que forzaba a pensar antes de hablar y que hacía que las horas pasaran sin que nadie mirara el reloj. El formato centrado en el debate y la expresión oral no deja escapatoria cómoda: o te lanzas o te quedas fuera de la conversación. Y esa incomodidad productiva es exactamente lo que acelera el aprendizaje.

Malta, por su parte, hace el resto. La isla tiene una personalidad difícil de clasificar: mediterránea en su luz y su ritmo, británica en sus cabinas de teléfono y su tráfico por la izquierda, árabe en algunos sonidos de su lengua propia. Sliema y La Valeta, a pocos minutos una de otra, concentran esa mezcla de forma especialmente llamativa. Gozo, algo más lejos pero igual de accesible, añade otra capa de historia y calma.

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Desde una perspectiva profesional vinculada a los servicios bibliotecarios universitarios, la estancia también abrió preguntas relevantes. Con la creciente presencia de estudiantes Erasmus y grupos con docencia íntegramente en inglés, ¿están los servicios de biblioteca preparados para atenderles en su idioma? ¿Pueden ofrecerse sesiones de formación a usuarios en inglés? ¿Existe coordinación fluida con servicios de préstamo interbibliotecario internacionales? Son preguntas que la experiencia en Malta ayuda a formular con más claridad, porque haberlas visto resueltas en otro contexto hace más evidente lo que falta en el propio.

La Biblioteca Nacional de Malta, que cerró sus puertas antes de que hubiera oportunidad de visitarla, quedó pendiente para una próxima vez. Y habrá próxima vez: esa es quizás la señal más clara de que la experiencia mereció la pena.

TAGS: erasmus+, movilidad docente, malta, maltalingua, inglés, biblioteca universitaria, servicios internacionales, sliema, formación lingüística, internacionalización

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