La Última Lección

El Acto de la Última Lección es ya un clásico  en el final de cada curso. Este año hemos celebrado la finalización de la 3ª promoción del Grado en Medicina 2009-2015. Este Acto fue destacable por sus momentos emotivos y en el blog queremos dedicarle un par de noticias. Estamos a la espera de que nos lleguen más materiales gráficos.

Sin título

La Última Lección está rodeada de una serie de detalles todos ellos dignos de destacar; pero  a nosotros, a parte del tema central “la Última Lección”, nos gustaría  compartir con todos vosotros el discurso que realizó el Decano de la Facultad de Medicina y Odontología, Dr. Germán Cerdá:

Érase dos peces jóvenes que nadaban juntos cuando de repente se toparon con un pez viejo que les saludó y les dijo: “Buenos días muchachos ¿Cómo está el agua?. Los dos jóvenes peces se miraron y siguieron nadando un rato, hasta que eventualmente uno de ellos miró al otro y le preguntó: “Oye… ¿Qué demonios es el agua?.

Quizás, queridos alumnos, esto os pueda ocurrir también a vosotros.

Pasado algún tiempo, poco o mucho, os preguntéis ¿Qué rayos es la Universidad Católica de Valencia? ¿ Qué ha sido para mí?.

La historia de los peces pone de manifiesto que aquellas realidades más cercanas, obvias y en ocasiones cruciales en nuestras vidas, son a veces las mas difíciles de ver y explicar.

De un antiguo Rector de la Universidad de Valencia, el Profesor José Corts Grau, catedrático de Filosofía del derecho, persona de fina inteligencia y gran ingenio, siempre recuerdo una frase suya que leí y, que en mas de uno ocasión, me ha alentado a tomar determinadas decisiones:

“ A la juventud de hoy en día se le adula, imita, seduce, tolera…. Pero no se le exige, no se le ayuda de verdad, no se le responsabiliza …. porque en el fondo no se la ama.

En esta casa os hemos exigido, porque os queremos. Y también hemos permitido que nos exigierais ,y nos sentimos exigidos porque conscientemente aceptamos el compromiso personal e institucional de tutelaros en esta etapa de vuestras vidas.

Sólo se puede exigir cuando se da y os hemos dado todo, nos hemos entregado en nuestra labor docente, asumiendo vuestras metas como las nuestras, vuestras dificultades como nuestros retos, vuestra vocación como nuestra misión.

Os hemos querido transmitir, no sólo las competencias propias de un médico, sino también las herramientas, los instrumentos para que construyáis vuestro futuro como personas libres y responsables. Dueñas de sus decisiones y abiertas a los demás.

Con seguridad que no lo sabéis todo, ni habéis adquirido todas las virtudes que un médico, que una persona, puede alcanzar; pero sí la conciencia que el superar cada obstáculo en la vida os hará mejores. No mejores que otras personas, ese no es el objetivo, os acercará a ser las mejor versión de cada uno de vosotros.

Una vez en una carpintería hubo una extraña asamblea: fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija.

Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre estaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

De repente entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo.

Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un precioso mueble.

Cuando la carpintería quedó nuevamente vacía, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: “Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”.

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.

Porque cada uno de vosotros, de todos nosotros, tenemos valor en sí mismo, y no hay escalas de valor para ello. Nadie sobra ni es una carga. Necesitamos saber ver y encontrar en el otro lo positivo, aquello que nos puede hacer mejores, como personas y como sociedad. Del sufrimiento, del dolor, la discapacidad y la muerte, de las que estaréis tan cerca en vuestro ejercicio profesional, siempre tenéis que ver una lección de humildad y entrega, una oportunidad de crecimiento personal.

Quizás de todo ello, ahora no sois conscientes, como los peces jóvenes del principio del discurso, pero lo que os lleváis de aquí, de estos 6 cortos años con nosotros, es parte ya de vosotros.

Os hemos ofrecido un estilo de ser , unos recursos y unos valores, los del humanismo cristiano, para que gestionéis desde vuestra libertad consciente, no solo vuestra actividad profesional sino vuestras vidas.

Os lleváis además un regalo inmejorable: compañeros y amigos. Las horas compartidas de estudio, de prácticas, de clase, las confidencias….. Os, nos, han unido y también forjando, y como son sinceras y no coyunturales, se mantendrán en el tiempo.

Os lleváis profesores, no por Dios, Sí ….. También ….. también …nos lleváis con vosotros, no sólo por los conocimientos o habilidades que os hayamos podido enseñar, nos lleváis como personas. Comprometidos con vosotros de por vida. Sé que ahora, algunos podéis pensar, bueno pero ahora ¿ya no somos compañeros, colegas?. Por supuesto, pero no queremos renunciar al privilegio que para este claustro de profesores ha sido ser vuestros maestros. Igual que un padre no renuncia a ese privilegio por ser amigo de sus hijos, nosotros no renunciaremos nunca al privilegio de haber sido vuestros viejos profesores.

Por eso estoy seguro que vais a llegar muy lejos, como dice un conocido proverbio africano: “ Si quieres ir rápido ve solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”. Vosotros llegaréis lejos porque siempre vais a estar muy acompañados.

Empezáis una nueva etapa, en la que adquiriréis progresivamente mas responsabilidades y para la que, estoy convencido, técnica y humanamente estáis muy preparados.

Porque, ser médico, supone muchas cosas, pero sobre todo, darse al prójimo, salir de uno mismo para ofrecer a los pacientes lo mejor de ti. Compartir su sufrimiento para aliviarlo, compartir su necesidad para disminuirla, en definitiva, darse uno mismo sin restricciones. Sí, es verdad, es muy exigente, pero apasionante….. Esa es nuestra vocación.

Como veis he intentado, y me ha costado, no llenar este discurso de recomendaciones y consejos, de indicaciones y posibles peligros.

Durante estos 6 años os hemos hablado y escuchado, os hemos examinado, discutido, evaluado, aconsejado, exigido, apoyado… Os hemos preparado. Ese trabajo ya está hecho.

Pero permitidme una última anécdota:

Un médico sabio enseñaba a unos jóvenes diciendo: “La mejor medicina es el amor y los cuidados” a lo que uno de sus discípulos replicó “¿ y si no funciona? . El maestro le miró a los ojos diciéndole: “Entonces….aumente la dosis”.

Eso es lo que habéis recibido. Eso es lo que tenéis que dar.

Por último, dejadme que os diga:

Gracias, por haber creído y querido a esta Universidad.

Por cierto, al final los peces jóvenes se dieron cuenta que el agua, era lo que les había sostenido, lo que les había permitido vivir y crecer, moverse con libertad y ser lo que eran. Y que la debían cuidar para que otros peces jóvenes pudieran crecer también.

Enhorabuena

Muchas gracias

 

 

 

 

 

 

José Pascual

José Pascual

1 comentario

  • Jesús Morillas Amat
    31 octubre, 2015 en 12:05

    Palabras conmovedoras y reflexivas qué nos hacen pensar y dar las gracias.

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