28 may

Reflexión jueves 28 de mayo

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 26, 36-42

Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos:
«Sentaos aquí, mientras voy allá a orar».
Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.
Entonces les dijo:
«Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo».
Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
«Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».
Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
«¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».
De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
«Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».

Palabra del Señor.

Reflexión

 Hoy, jueves después de Pentecostés celebramos la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. La primera lectura nos muestra a Cristo como el nuevo y definitivo sacerdote, que hizo de su vida una ofrenda total: Aquí estoy para hacer tu voluntad, hemos respondido en la antífona del salmo. Jesucristo es el sumo sacerdote de la nueva alianza. Él ha cargado con el pecado de todos y Él ahora, después de su ascensión, está sentado a la derecha del Padre intercediendo por nosotros. Y por eso, en primer lugar, esta celebración es una invitación a entregarle al Sumo Sacerdote a Jesucristo, al mediador, todos nuestros pecados, toda nuestra vida, a entregárselo todo a él, a entregarle todo lo que somos, todas nuestras inquietudes, todos nuestros sufrimientos…, para que él interceda por nosotros y nos conceda el poder vivir la vocación a la santidad, que es la vocación primera a la que el Señor nos llama a todos. La santidad que la viviremos como la vivió Jesucristo. La vida entera de Jesús fue hacer la voluntad del Padre: Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra (cf. Jn 4, 34). Entregó su vida por amor a nosotros, fue una intercesión perenne, poniéndose en nombre de todos ante el Padre como Primogénito de muchos hermanos. Pero, ¿en qué sentido Jesús es sacerdote? Nos lo dice la Eucaristía, de cuya institución nos habla El evangelio: ofreció pan y vino, y en ese gesto se resumió totalmente a sí mismo y resumió toda su misión. Hoy es un día de oración por los sacerdotes. ¡Reza que especialmente por aquellos que el Señor ha puesto cerca de ti! Ora para que seamos santos, pobres, débiles, pecadores, pero santos, enamorados de Jesucristo, enamorados de la Iglesia y deseosos de vivir cada día haciendo la voluntad de Dios y de vivir cada día con el corazón del Buen Pastor, del Buen Pastor que da la vida por las ovejas.

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