Reflexión martes 9 de junio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-16):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»
Palabra del Señor
Reflexión
Después de invitar a sus discípulos a ser bienaventurados, viviendo a contracorriente, hoy en el evangelio nos presenta dos imágenes que explican cuál ha de ser nuestra función. En primer lugar nos llama a ser sal. Es una realidad que se disuelve en un guiso y que desaparece de nuestra vista, pero que podemos percibir por el sabor. Cuando falta la sal un plato pierde el buen gusto. En segundo lugar nos pide ser luz, que iluminemos la realidad para poder reconocer la forma y el color de los objetos que tenemos cerca. Pero lo que verdaderamente interesa al Señor es que se den a conocer nuestras buenas obras y sean un estímulo para que todos puedan dar gloria a Dios que es quien transforma nuestras vidas.




