8 jul

Reflexión sábado 8 de julio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-17):

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.»

Palabra del Señor

Reflexión

El evangelio de hoy nos recuerda que cuando el novio está presente, es tiempo de alegría. Esto nos invita a ser conscientes de que Jesucristo, el resucitado, está siempre con nosotros. Él nos acompaña en nuestro caminar cotidiano y en los momentos difíciles de nuestra vida.

Como cristianos, debemos ser conscientes de que nuestro corazón es la morada del Señor, y Él viene constantemente a renovar y reavivar nuestra vida espiritual. La alegría que nace desde lo más profundo de nuestro corazón debe ser el distintivo de nuestra vida, una alegría basada en el conocimiento de que el novio divino nos acompaña y que Él establece continuamente una alianza de amor con nosotros.

Es importante recordar que esta alegría no depende de las circunstancias externas, sino que se fundamenta en la presencia y el amor incondicional de Jesús. Nos invita a mantenernos conectados con Él, a buscar constantemente su compañía y a confiar en su plan perfecto para nuestras vidas.

Que la alegría que proviene de la presencia de Cristo en nosotros sea evidente para aquellos que nos rodean. Que seamos portadores de su amor y luz en un mundo que a menudo está sumido en la tristeza y el desánimo.

pastoral

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