Aprender a mirar desde los zapatos del otro en Wrocław
La participación del profesor Francisco Martínez, de fisioterapia en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud en el programa BIP “In Someone’s Shoes”, organizado por la Akademia Wychowania Fizycznego we Wrocławiu en la ciudad de Wrocław, ha supuesto, tal como comenta él, una experiencia profundamente transformadora tanto a nivel profesional como personal.
En su experiencia comenta que durante una semana intensa de trabajo, reflexión y convivencia, abordaron cuestiones clave como la discapacidad, la inclusión y la diversidad desde una perspectiva que iba mucho más allá de lo académico. Según cuenta, el verdadero valor del programa residió en su enfoque vivencial: no se trataba únicamente de hablar sobre inclusión, sino de experimentarla. Las dinámicas participativas invitaban, literalmente, a “ponerse en los zapatos de otras personas”, favoreciendo una comprensión más empática y consciente de los retos que aún existen para construir entornos verdaderamente accesibles y justos.
Esta primera participación en un BIP ha dejado una huella significativa. No solo por los contenidos trabajados, sino por las conexiones humanas generadas, las emociones compartidas y la convicción renovada de que la educación puede y debe ser un motor de transformación social. Ha sido, sin duda, una semana inolvidable.
Quisiera expresar un agradecimiento especial al equipo organizador: Monika, Katarzyna y Anna, por su dedicación, profesionalidad y cercanía en todo momento. Del mismo modo, el compromiso del voluntariado local fue clave para el éxito del programa. Su energía y entusiasmo no solo garantizaron una excelente organización logística, sino que contribuyeron a crear un ambiente cercano, horizontal y colaborativo, en el que todos los participantes nos sentimos parte activa del proyecto.
También merece una mención destacada la calidad de las intervenciones de los ponentes y colaboradores invitados. Sus aportaciones combinaron rigor académico y sensibilidad humana, demostrando que la inclusión no es solo una competencia profesional, sino una actitud vital.
Entre las buenas prácticas observadas durante la estancia, cabe resaltar dos aspectos especialmente inspiradores. Por un lado, la intensa actividad en redes sociales durante el desarrollo del programa permitió amplificar su impacto, generar participación digital paralela y reforzar el sentimiento de comunidad más allá del espacio físico. Por otro, la implicación activa del alumnado local como voluntariado integrado plenamente en las actividades enriqueció la experiencia desde una perspectiva colaborativa y bidireccional.
Esta experiencia abre la puerta a futuras colaboraciones internacionales entre instituciones comprometidas con una educación más humana, consciente y transformadora.
Gracias, Wrocław, por recordarnos que la verdadera inclusión comienza cuando aprendemos a mirar el mundo desde la perspectiva del otro.














