Belgrado abre una puerta que tardará en cerrarse
Hay primeras visitas que ya llevan dentro la semilla de una segunda. La estancia de cinco días en la Universidad de Singidunum, en Belgrado, fue exactamente eso: el inicio de una colaboración entre dos instituciones que hasta ahora no se conocían y que, tras este encuentro, tienen razones concretas para seguir en contacto.
Pablo España González, profesor de IDL, viajó a Serbia con el respaldo de la ORI de la UCV y del Instituto de Lenguas, y fue recibido con una hospitalidad que facilitó desde el primer momento la integración en la vida académica de la universidad anfitriona. Aleksa Panić, director de la oficina de relaciones internacionales, y Maja Veljković Michos, responsable del departamento de español, abrieron las puertas de sus aulas y se mostraron genuinamente interesados en construir algo duradero con la UCV. Ese tipo de disposición, cuando es real, acelera lo que de otro modo tardaría meses en arrancar.
Durante la estancia fue posible conocer de cerca el sistema educativo serbio, entrar en distintas aulas y, al mismo tiempo, dar a conocer la UCV entre el alumnado local. Los estudiantes serbios mostraron un interés notable por la universidad valenciana, su cultura y su modelo educativo, y ya han expresado interés por las semanas internacionales que organiza el Instituto de Lenguas. Es decir, la movilidad no solo generó contactos institucionales: generó demanda real de intercambio.
De la observación directa del funcionamiento de Singidunum destacan dos prácticas especialmente llamativas. La primera es la organización de unas jornadas de primavera que reúnen a estudiantes, alumni, personal universitario y empresas externas en torno a charlas, talleres, stands y actividades donde cada participante aporta algo de interés común. El objetivo es explícito: crear sentido de pertenencia, ampliar redes y facilitar el acceso al mercado laboral. Una fórmula de comunidad universitaria que va más allá del aula.
La segunda práctica tiene un alcance más estructural. Todos los estudios de Singidunum se ofrecen en triple modalidad: presencial, virtual síncrona y virtual asíncrona. Las clases se imparten en el aula, se retransmiten en directo y se graban simultáneamente. En un país donde la mayoría de los jóvenes trabajan desde que alcanzan la mayoría de edad, esta flexibilidad no es un lujo pedagógico sino una respuesta real a una realidad social. La gestión del aula se complica, es cierto, pero el acceso a la formación universitaria se amplía de forma significativa.
Belgrado devuelve a quien la visita la certeza de que la internacionalización no es un trámite administrativo. Es, sobre todo, el arte de encontrar en otros contextos preguntas que uno no sabía que tenía pendientes.













