China desde dentro: la experiencia de Andreea Apetrei en HUST
Andreea Apetrei, profesora y coordinadora de Internacional del Grado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) de la Universidad Católica de Valencia, ha realizado una movilidad internacional en la Huazhong University of Science and Technology (HUST), en Wuhan (China), universidad socia de la UCV. Durante su estancia, ha participado en diferentes talleres y actividades de los programas de verano de la universidad, además de acompañar a cuatro alumnas de ADE que participaron en el programa “Digital China”.
Siempre digo que es imposible no aprender algo cuando viajas, independientemente del destino. Pero cuando recorres miles de kilómetros y aterrizas en otro continente, con una cultura, unos hábitos y un idioma completamente diferentes, las experiencias y los aprendizajes se multiplican.
Mi estancia en China ha sido una experiencia especialmente enriquecedora también desde una perspectiva profesional. Como profesora de ADE, conocer de cerca un país con el peso económico y empresarial de China me ha permitido observar otra realidad y reflexionar sobre cuestiones que están transformando nuestro presente, como la digitalización y la inteligencia artificial.
Una de las cosas que más me sorprendió fue llegar a Wuhan y descubrir una ciudad enorme y, al mismo tiempo, increíblemente verde. La propia HUST cuenta con un campus gigantesco, prácticamente una ciudad en sí misma, con una gran cantidad de árboles y lagos. De hecho, se la conoce como “The Forest University”, la Universidad Bosque.
El campus funciona como un auténtico microuniverso. Los estudiantes y empleados de la universidad viven prácticamente todo el año allí y, entre los edificios académicos, encontramos bancos, farmacias, cafeterías, supermercados, restaurantes, cantinas y residencias. Incluso existen alojamientos para empleados jubilados, lo que hace que convivan personas de diferentes generaciones dentro del mismo entorno universitario.
También me llamó mucho la atención el nivel de digitalización. El acceso al campus se realiza mediante reconocimiento facial y prácticamente todo se gestiona a través del teléfono móvil: desde los pagos y las compras hasta las reservas de trenes o las entradas a museos. Incluso durante el viaje, algunas de las gestiones habituales se realizan mediante reconocimiento facial. Para nosotros, acostumbrados a otro tipo de sistemas, resulta realmente impactante.
Durante mi estancia participé en diferentes talleres y reuniones. Tuve la oportunidad de acompañar a nuestras alumnas de ADE —María, Micaela, Lucía y Victoria— durante la apertura del programa de verano “Digital China”, así como de compartir mis conocimientos en el programa “Sustainable Development”. También pude acercarme a proyectos tecnológicos desarrollados en el campus, como un taller en el que aprendimos a trabajar con metales líquidos para crear una figura con iluminación LED.
En el Centro de Innovación Center for Practice Innovations pude comprobar de cerca el carácter práctico y tecnológico de la formación. En las instalaciones contiguas, estudiantes de ingeniería trabajaban con sensores para vehículos. Fue muy interesante ver cómo los estudiantes se están preparando para desarrollar las tecnologías y las máquinas del futuro.
Otro de los temas que más me llamó la atención fue la forma en la que se aborda la inteligencia artificial. En las conversaciones con profesores y coordinadores internacionales pude comprobar que existe una actitud muy abierta hacia su utilización. La pregunta que se plantean no es tanto si debemos utilizarla, sino cómo podemos hacerlo para ser más eficientes
















