Pedagogía de la castidad en adolescentes, por Pedro Senabre

Pedagogía de la castidad en adolescentes, por Pedro Senabre

hands-1150073_640En los últimos años se ha acentuado en nuestros jóvenes una visión del amor pobre y distorsionado, reflejo de una sociedad emotiva e inmadura que construye sus relaciones únicamente sobre la base de un amor romántico donde el enamoramiento es el único pilar que sostiene cualquier relación futura.

Además, se presenta una sexualidad frívola y superficial, que considera el sexo como un fin en sí mismo rebajando las relaciones sexuales a la categoría de instinto. Una sociedad que produce jóvenes débiles de voluntad con una vida afectivo-sexual desgajada de la capacidad de amar.

Por otra parte, encontramos la castidad, probablemente la virtud más políticamente incorrecta hoy en día. Es la virtud que ordena la vida del hombre haciéndolo íntegro y honesto. Lo ordena al amor al prójimo y le ayuda a crecer en la madurez personal. Se trata de una virtud que se puede practicar en el periodo del noviazgo, perfecto campo de entrenamiento, donde la esfera sensual se ordena y supedita al conocimiento de la otra persona (Iraburu, 2015).

Porque la sexualidad es un dinamismo muy importante en la vida del ser humano. Podríamos decir que es tan importante que se debe aprender a dominarla desde jóvenes, y ahí es donde entra la virtud de la castidad, que posibilita el aprendizaje del dominio de sí mismo. No es la negación de la dimensión afectivo-sexual, sino la abstención en la medida de lo conveniente, conforme a las necesidades de cada persona, edad, situación y circunstancias.

Se debe tener en cuenta que el sexo, tan bueno y positivo en las relaciones humanas puede llegar adictivo y objeto de esclavitud. El hombre puede animalizarse y tener una vivencia de la vida desde los instintos. Actualmente el mercado de la pornografía y la prostitución, auténticos aliviaderos humanos, son los negocios que más dinero mueven y, a la vez, más destruyen la vida de las personas.

En este sentido, la castidad asegura el éxito en las relaciones afectivo-sexuales antes del matrimonio, nos asegura entender y valorar el amor, no un amor egoísta donde domine el pansexualismo y la vivencia del goce como un derecho y necesidad.

Como quiera que somos personas que buscamos amar y ser amados, debemos aprender desde una pedagogía correcta, una pedagogía que muestre al joven la belleza de esta virtud, la belleza de la espera en las relaciones sexuales con objeto de madurar una inclinación natural, que es la base de la vida familiar (Pío XI, 1930; Pablo VI, 1968).

Y aquí es donde entra la castidad, una virtud que implica sacrificio y trabajo por parte del joven, aunque menos de lo que uno piensa porque rápidamente se ven los frutos de esta virtud. El joven adquiere fortaleza, generosidad, responsabilidad, sobriedad, dominio, paz y profunda alegría que contagia al resto.

El joven casto es constante en el estudio, en el trabajo, es más perseverante y sacrificado, precisamente por el dominio de sí que ha ejercitado. San Juan Pablo II dijo a los jóvenes en Lourdes el 15 de agosto de 1983,” Los que os hablan de un amor espontáneo y fácil os engañan. El amor es un camino difícil y exigente”.

Una persona casta es una persona altruista que aprende a respetar a su novio/a cuando dice que no pues es una persona que tiene en cuenta los intereses de los otros y que no se centra solamente en sus necesidades.

Es positivo cuidar tanto el ambiente espiritual como el ambiente físico que nos rodea. El cuidado del ambiente es un reflejo de cómo vivimos el pudor y la modestia, que son una protección de cara al exterior. La castidad nos posibilita este cuidado. A su vez, va asociada con el orden, el buen gusto, la sencilla elegancia, la limpieza, tratar con celo las cosas, el cuidado en el trato con los demás, la guarda de la vista, la lectura, cine, uso de dispositivos electrónicos, el trato con personas de otro sexo, el cuidado de las conversaciones, nos asegura proteger el tesoro más valioso que un joven tiene su sexualidad.

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La castidad exige una pedagogía encaminada a: cuidar la imaginación y los pensamientos, puesto que el apetito sexual es sobretodo psicológico.

Exige cierta renuncia a los atractivos del mundo, de la vida moderna y sensual, que exalta, como hemos dicho antes, la concupiscencia o la inclinación desordenada al placer, en el ámbito de la fe, al pecado o separación de la Gracia de Dios.

Entrenar la castidad nos asegura mejorar el dominio de sí mismo, lo que siempre está asociado al buen desarrollo y equilibrio emocional del adolescente y al éxito en su vida, mayor madurez, responsabilidad, fidelidad, etc… en definitiva, un proyecto vital familiar, que es por otra parte, lo que todo o casi todo joven anhela en su corazón (Wojtyla, 2016).

Son las facultades volitivas de la persona, inteligencia y voluntad quienes rigen dicha virtud y allanan el camino para una correcta madurez psicológica. Son positivas por tanto toda actividad que conduzca a su desarrollo como el estudio y el trabajo. La recta razón le dice al joven lo que es bueno para él, de ahí que es fundamental que en nuestras aulas impartamos sana doctrina y correcta ciencia y, la voluntad que es un “músculo” pequeño que va haciéndose mayor a medida que la ejercitamos mediante pequeños sacrificios como pequeñas mortificaciones o negación de algo que deseamos. En unas ocasiones, será demorar una gratificación, en otras, buscar un pequeño sacrificio como retrasar una comida apetitosa o, negar un pequeño capricho.

Para que un joven nos entienda, la castidad, es el mejor entrenamiento para desarrollar una sexualidad sana y orientada a un amor fecundo que prepara al joven a la vida familiar. A su vez, la castidad educa el carácter. El hecho de esforzarse en la abstinencia desarrolla la voluntad y el control de sí mismo lo que produce jóvenes con gran tolerancia a la frustración y perseverantes en sus quehaceres diarios.

En relación a la vida familiar y la implicación de la castidad, asegura el doctor Rojas (1997) que los jóvenes no deben tener miedo a expresar el cariño, con delicadeza, con naturalidad, con modestia: al contrario, porque esa inclinación es la base de su vida familiar. La castidad asegura el respeto mutuo y la lealtad conyugal.

Chesterton, tal vez futuro santo de tabaco y cerveza, decía “el sexo es la puerta de la casa. El sexo es un instinto que produce una institución. Esa institución es la familia, que una vez iniciada tiene cientos de aspectos que no son de ninguna manera sexuales. Incluye adoración, justicia, festividad, decoración, instrucción, camaradería, descanso. La casa es mucho más grande que el sexo. Pero la verdad es que hay quienes prefieren quedarse en la puerta y nunca dan un paso más allá”.

El sexo no es una realidad negativa, sino un don, un regalo que se ordena limpiamente a la vida, al amor, a la fecundidad.

Mostremos a nuestros jóvenes la belleza de la espera, la belleza de la castidad.

BIBLIOGRAFÍA

  • Iglesia Católica. (2012). Catecismo de la Iglesia Católica. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
  • Iraburu, J.M. (2015). Pudor y castidad. Fundación Gratis Date: Pamplona.
  • Rojas, E. (1997). El amor inteligente, VIII. Ed. Temas de hoy: Madrid.
  • Pablo VI. Vaticano II. Carta Encíclica Humanae Vitae sobre la regulación de la natalidad. Jul 25 de 1968.
  • Pío XI. Vaticano. Carta Encíclica Casti Connubii sobre el matrimonio cristiano. Dic 31 de 1930.
  • Wojtyla, K. (2016). Amor y responsabilidad, 6ª ed. Palabra: Madrid.

 

Autor del artículo: «Pedagogía de la castidad en adolescentes»

inclusivaPedro Senabre Perales. Licenciado y Doctor en Psicología, desarrolla su labor en la Universidad Católica de Valencia impartiendo asignaturas vinculadas al grado de magisterio como necesidades educativas especiales y dificultades del aprendizaje. Su investigación está vinculada al ámbito familiar y personal, analizando variables como la autoestima, la satisfacción, el logro de sentido y la conducta agresiva en niños y adolescentes.
Ha publicado un libro y varios artículos de investigación relacionados con la familia, el ajuste psicosocial y la conducta agresiva en la adolescencia y en proceso de revisión tiene dos artículos acerca de la conducta agresiva y su relación con el sentido de la vida en adolescentes.
En cuanto a publicaciones en Congresos tiene comunicaciones y posters relacionados con los estilos de parentalidad y variables como la conducta agresiva, el ajuste personal y el logro de sentido en el periodo de la adolescencia.
Ha realizado 4 Movilidades docentes Erasmus impartiendo docencia en asignaturas de psicología y magisterio en universidades de Portugal, Polonia y Chile, en temas vinculados con la familia, las nuevas realidades familiares, el desarrollo infantil y las relaciones paterno-filiales.
Fuente de las imágenes: Pixabay

UCV

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