Experiencia OUT – Gerard en Coimbra

Hoy tenemos la experiencia de Gerard Puig, alumna de 4º de enfermería, que realizó su movilidad Erasmus+ prácticas en Coimbra, Portugal. A continuación su experiencia:


 

“Uno siempre oye hablar sobre el ERASMUS, y la gente que ha ido siempre te dice dos cosas: que ni la fiesta es lo más importante y que no hay palabras para explicar lo que se siente.  Y es cierto, aunque tú vas con la idea típica de que allí la gente se dedica a pasárselo bien y salir de fiesta únicamente, aunque en cierta manera tiene su parte de verdad. Yo voy a intentar explicar de la mejor manera posible lo que ha sido para mí.

Muchos cogen el ERASMUS para vivir nuevas experiencias, otros, aparte de esto, por el hecho de desconectar de la rutina y coger perspectiva de las cosas que nos rodean. Realmente funciona. Me fui nada más arrancó febrero y volví rozando junio.

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Me perdí mis fallas, muchos aniversarios, las vacaciones de Semana Santa, pero gané mucho más que eso. Llegué sin conocer a nadie, me fui a vivir a una casa enorme junto con otras 11 personas. Seis nacionalidades diferentes bajo el mismo techo. No sabía hablar portugués, no sabía cómo me las apañaría para ir a mi Centro de Salud, que estaba a las afueras de mi ciudad, ni sabía cómo iba a ser la convivencia. Tampoco me imaginaba que los primeros meses el clima iba a ser una especie de lluvia y frío interminables, pero me hacían falta estas cosas para espabilar, en el buen sentido.

Con el paso de las semanas, el hecho de hablar todos los días en portugués con el personal de Enfermería y con los pacientes, más el curso intensivo, me llevaron a aprender portugués a una velocidad que ni yo mismo imaginaba. Mi inglés es básico, sé hablarlo y entenderlo, pero no es algo que tenga muy fluido, así que cuando salíamos a tomar algo o de fiesta, empleábamos todos el portugués como idioma común. Prácticamente me he pasado toda mi estancia hablando otro idioma salvo con los españoles.

Poco a poco aprendí de mi día a día. Una vez resolví el tema de los autobuses, de mis horarios, de cómo moverme por mi ciudad, donde comprar y a qué horas (hay días que es increíble las colas que se forman en los poquísimos supermercados que había en nuestra zona) y otros temas, me sentí autosuficiente.

Al principio fue duro, porque me sentía raro al estar lejos de casa y sabía que iba para largo, yo estaba ahí para hacer un practicum, el último de la carrera, y tenía que hacerlo lo mejor posible y aprender el idioma lo más rápido posible. Le puse mucho empeño y ganas, y al final todo ha salido muchísimo mejor que lo esperado.

Gracias a ir a las clases de portugués por las tardes, unas clases que englobaban a todos los Erasmus de Enfermería de todos los países que realizaban la estancia, pronto pude crear un grupo de amigos de diferentes nacionalidades. En mi caso, me junté principalmente con italianos, belgas y demás países del norte de Europa. Son buenos amigos, hasta el punto que realizamos varios viajes juntos por diferentes zonas de Portugal y varios de ellos seguimos hablando a diario y ya tenemos planes de volver a juntarnos todos, de hecho mientras escribo este texto me ha llamado mi amigo Eyad, italiano originario de Palestina, preguntándome qué tal mis exámenes finales, ¡y uno de ellos de hecho se viene a España a hacer su master para no perder el contacto con nosotros!

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Y el mal tiempo y las lluvias empezaron a cesar, y empezamos a hacer más cosas. Cada día después de las prácticas, hacíamos varios planes. Se suelen hacer por la noche fiestas ERASMUS en diferentes casas por toda la ciudad. Te enterabas de que en la calle tal montaban una cena o que en la calle tal en una casa organizaban diversos juegos para crear ambiente entre los estudiantes. Cada noche conocías gente nueva, conversabas sobre temas que nunca imaginé que hablaría y con puntos de vista muy diferentes, y sobretodo, reales, como con palestinos sobre el conflicto de su tierra, o sirios sobre la guerra. Temas políticos, religiosos y más profundos, sobre la cultura de cada país o región. Claro que estábamos de fiesta, pero estábamos sobretodo socializándonos. No era consciente de la cantidad de gente nueva que cada día conocía.

Allí llegas solo pero te vas siendo otro, siendo mejor. Tú llegas sin conocer a nadie, como todos, y creo que es por eso que la gente cambia, se vuelve más abierta. Te sientes acogido. A veces, la gente nos preguntaba si podía sentarse en nuestra mesa cuando estábamos en algún bar, sin conocernos de nada, y nos faltaba tiempo para ofrecerles un huequecito. Lo mismo a la inversa, fui a cumpleaños de gente que no conocía de nada, fiestas que nos ofrecieron por tener algún detalle o gesto o simplemente por ese espíritu hospitalario que, desconozco el origen, nace en casi todos los que estamos fuera de nuestros hogares, lejos de la gente que queremos. Y aprendemos a querer mejor, y entender mejor a los demás. Llegas y te das cuenta de que eres vulnerable, que si necesitas ayuda de primeras no puedes llamar a tu mejor amigo o a tu familia. Aprendes a crear familia, y te das cuenta que el tiempo necesario para tener un gran amigo o círculo es relativo.

Todo pasa muy deprisa, haces tantas cosas diferentes cada semana, te mueves con tanta gente diferente que pasa volando. Ojalá en este caso mi practicum hubiese sido de 9 meses. En general la gente estaba cómoda, a gusto, feliz. Estás en una especie de burbuja que sabes que va a explotar a la vuelta a Valencia, es una especie de utopía. Sabes que ese estilo de vida tan veloz es fugaz, pero es toda una oportunidad que uno no puede desaprovechar. Y si sabes observar y valorarlo, dicha experiencia se convertirá en una herramienta a nivel personal que podrás aplicar el resto de tu vida tanto a nivel laboral, como en lo interpersonal. Y a nivel de uno mismo, por ejemplo en mi caso, descubrí que mis limites están mucho más lejos de lo que yo pensaba, y que puedo aprovechar mejor el tiempo que tengo en esta vida, puedo valorar más a la gente que me rodea y tengo la oportunidad de reparar errores o no volver a caer en ellos. He visto las cosas más claras, sé lo que quiero ser. En general, os digo que el ERASMUS te hace sin duda alguna darte cuenta de que puedes ser una mejor versión de ti mismo. Solo tienes que dar el paso y tener los ojos bien abiertos.”


Muchas gracias Gerard por compartir esta experiencia tan enriquecedora con toda la comunidad universitaria. Nuestros mejores deseos para tu futuro!

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