MELANIA TRUMP ¿UNA PRIMERA DAMA 90-60-90?

La cuenta atrás se ha puesto en marcha para los estadounidenses y es que, en poco menos de una semana, la Casa Blanca tendrá nuevos inquilinos. Los Obama dejarán de ser los ocupantes de la vivienda más poderosa del mundo después de ocho años de mandato tras agotar la limitación impuesta por la enmienda veintidós de la Constitución de Estados Unidos.

¡Hagan sus apuestas!  ¿Quiénes serán los inquilinos de la Casa Blanca a partir del 20 de enero, fecha prevista para que el presidente o presidenta número 45 de Estados Unidos, tome posesión de su cargo? ¿los Trump o los Clinton? Sendos candidatos, Hillary Clinton por el partido Demócrata y Donald Trump por el partido Republicano no están exentos de polémica. En toda campaña electoral la personalidad del candidato y de sus parejas son factores clave de los éxitos o de los fracasos y en este caso especialmente, el show está servido.

Pero si polémicos son los candidatos, no menos lo son sus respectivas parejas, aunque por diferentes motivos. Aunque de ellos, Melania Trump es quizá la más desconocida, tal vez porque se mantiene en un discreto segundo plano del que en ocasiones tiene que salir de urgencia para suavizar ‘las salidas de pata de banco’ de su esposo.

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Hace unos años Bill Clinton afirmó que para ganar unas elecciones hay que conseguir “que la gente te mire y sea capaz de imaginarte como presidente, recaudar los fondos económicos suficientes y obtener los apoyos que te hagan ser conocido” y parece que los Trump se lo han aplicado al pie de la letra…

Melania Knavs (Trump es el apellido que adoptó de su esposo) nació en la localidad de Sevnica, en Eslovenia, podría ser la próxima inquilina de la Casa Blanca por lo que se convertiría en la segunda primera dama extranjera de la historia. La primera fue la británica Louisa, esposa de John Quincy Adams, presidente desde 1825 a 1829.

Si bien las primeras damas no son figuras elegidas de forma directa por el electorado ni constitucionalmente existen como tal, sí que las responsabilidades sociales y políticas recaen sobre ellas, digo ellas porque nunca se ha dado el caso de que un hombre sea el consorte de una presidenta de los EEUU. Acaso en solo pocos días podría darse la situación si Hillary vence a Trump y al final los Clinton se convierten en la pareja más influyente de mundo.

La joven esposa de Donald Trump, que es veinticuatro años más joven que él, es la madre de su cuarto hijo, un varón llamado Barron de diez años, aunque tiene otros tres hijos de matrimonios anteriores. Tal vez Ivanka es la hija más mediática del magnate y que junto a sus hermanos manejan el emporio construido por uno de los hombres más ricos de EEUU.

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Lo que está claro es que en poco tiempo Melania ha saltado a los medios de comunicación de medio mundo y todo en ella es mirado con lupa.  Si analizamos, de forma superficial, el lenguaje no verbal y nos basamos en los colores utilizados por Melania, se pueden extraer conclusiones a priori bastante relevantes.

Los colores más utilizados por Melania, en esta etapa de su vida, se reducen a tres: blanco, rojo y negro. El blanco es el color de la verdad, la honradez, la pureza, la inocencia y el bien, atributos muy importantes durante la campaña electoral.

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El rojo es un color que gusta tanto a hombre como a mujeres y representa la pasión, la fuerza y la vida. Este color contrarresta o al menos se equilibra con el simbolismo del blanco, color opuesto al rojo.

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La utilización del negro en Melania podría ser más bien por la simbología que se hace de este color con la moda y el lujo, y aún más sabiendo que el matrimonio Trump se considera una de las mayores fortunas estadounidenses. Además, el total look en negro hace que el rostro sea la parte del cuerpo que más destaque y adquiera mayor importancia y por supuesto se trata del color más atemporal que existe, pues no está supeditado a modas. El negro siempre está de moda.

Aunque si vamos más allá, y vemos el color como algo más espiritual y no solo como el mero simbolismo en la vestimenta, se puede decir que el negro es el final (todo acaba en este color, la carne descompuesta o las plantas podridas) al contrario que el blanco es el principio (la leche es el primer alimento que toman lo recién nacidos).

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Con todo lo analizado anteriormente, llega Melania Trump a ser la candidata consorte del que podría ser el presidente de los Estados Unidos. Veremos, en el caso de alcanzar la presidencia, si ella o su marido cambian su forma de vestir o actuar, porque al final el poder cambia a las personas.

Esperaremos con impaciencia a los escasos diez días que quedan para que la maquinaria política y comunicativa más voluminosa del mundo culmine su tarea con las elecciones presidenciales del martes 8 de noviembre.

El show deberá continuar…

Ángeles Gómez. Antigua alumna del Máster en Marketing político y Comunicación institucional de la UCV.

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