Cannabis y efectos cognitivos.

El cannabis es una droga psicoactiva que puede conducir a la adicción afectando tanto al cerebro como al comportamiento. Desde el Servicio de Orientación hoy vamos a exponer brevemente las consecuencias que produce el consumo de cannabis a nivel cognitivo.

El cannabis es una droga psicoactiva ya que su consumo afecta el funcionamiento cerebral y puede conducir a la adicción. Como resultado de las investigaciones científicas, especialmente de los estudios de imagen, hoy sabemos que la adicción es una enfermedad crónica que afecta tanto al cerebro como al comportamiento. Lamentablemente la sociedad continúa tratando el problema de la adicción como un estilo de vida que el individuo escoge. No se escoge ser adicto, se escoge consumir drogas. La diferencia en la trayectoria hacia la adicción tiene que ver con un con un proceso biológico. Al igual que con cualquier otra enfermedad, la vulnerabilidad a la adicción difiere de una persona a otra. Los científicos creen que los factores genéticos, incluyendo los cambios causados por el medio ambiente en su expresión y función, constituyen entre el 40 y el 60 por ciento de la vulnerabilidad a la adicción. Los adolescentes y las personas con trastornos mentales tienen mayor riesgo para el abuso de drogas y la adicción en comparación con la población en general. Esto puede ser un reflejo de los efectos dañinos que tienen las drogas sobre el cerebro en su fase de desarrollo. De hecho, se considera a la adicción como una enfermedad del desarrollo que típicamente comienza en la niñez o la adolescencia.

Cannabis y cerebro

Cannabis y cerebro

El cannabis proviene del Cañamo, Cannabis Sativa, contiene una sustancia química, el delta-9-tetrahydrocannabinol (THC) y otros compuestos relacionados a éste, esta sustancia afecta a nuestro sistema endocannabinoide, un grupo de receptores cannabinoides endógenos localizados en el cerebro, fijándose a sus receptores como una llave a una cerradura; el “propio sistema cannabinoide del cuerpo”, está involucrado en muchos procesos fisiológicos.

A corto plazo el THC sobre estimula estos receptores provocando: percepciones alteradas visuales y del tiempo, cambios en el sentido de ánimo, falta de coordinación motriz, dificultad al pensar y resolver problemas, problemas con la memoria.

A largo plazo se han encontrado relaciones significativas entre su consumo continuado a edades tempranas y dificultades para pensar, memorizar y aprender, los efectos del consumo en estas funciones pueden durar mucho tiempo e incluso pueden ser permanentes.

El uso de cannabis se ha asociado con bajo rendimiento académico en varios estudios de investigación.

Los estudios de investigación realizados en animales han revelado que el consumo temprano de cannabis puede producir daños irreversibles en tareas relacionadas con memoria y aprendizaje, en concreto el deterioro cognitivo se ha relacionado con cambios estructurales y funcionales en el hipocampo (estructura que tiene un papel muy importante en la memoria autobiográfica, espacial y declarativa).

Recientemente estudios realizados en España por el equipo del Dr. Maldonado han logrado establecer una relación entre el consumo de cannabis y la pérdida de la memoria anterógrada;  el THC imita la acción de los endocannabinoides endógenos que actúan en nuestro cerebro y que se encargan en términos de memoria, por ejemplo, de borrar los recuerdos desagradables que hemos tenido en la infancia, para favorecer un desarrollo emocional adecuado; el consumo de esta droga incidirá en estos receptores provocando su sobre activación y por lo tanto un efecto amnésico sobre los eventos que se generen después del consumo y durante sus efectos que suelen permanecer en el cuerpo bastantes días, lo que puede incidir negativamente en el aprendizaje si consideramos que durante el fin de semana existe consumo “recreativo” cuyos efectos permanecerán durante la semana siguiente, dificultando la adquisición de nuevo conocimiento-

Queremos destacar un estudio publicado en 2012, el estudio se realizó sobre 1037 individuos desde el nacimiento hasta la edad de 38 años, se registró el uso de cannabis durante su desarrollo y se evaluó neuropsicológicamente a todos los participantes a los 13 años, antes de iniciarse el consumo, los resultados indicaron que los individuos que registraron un uso frecuente durante la adolescencia perdieron un promedio de 8 puntos de coeficiente intelectual durante su edad adulta, no recobrando el mencionado coeficiente perdido aun habiendo dejado de consumir, en este sentido existen otros estudios que refuerzan estas conclusiones entendiendo que, cuando el consumo frecuente se realiza en periodos anteriores a la maduración cerebral, los daños parecen ser permanentes.

Según la última encuesta realizada por el Plan Nacional de Drogas en España, la edad de inicio de consumo de cannabis se ha establecido a los 18 años y existe la falsa creencia que “la mayoría de edad jurídica” supone también el fin del proceso de desarrollo cerebral, gracias a los estudios de imagen ahora sabemos que el cerebro no terminará de desarrollar hasta los 20, 21 años. Se cree que el daño producido por el consumo de cannabis puede estar relacionado con el papel que tiene nuestro propio sistema endocannabinoide en la correcta formación de la sinapsis al inicio del desarrollo cerebral, papel que podría continuar en la adolescencia cuando ocurre la poda o refinamiento de conexiones neuronales que marcaran el fin del desarrollo cerebral.

Cannabis y bajo rendimiento académico

Cannabis y bajo rendimiento académico

Todavía la investigación no puede determinar con precisión algunos resultados que se han asociado con el uso de cannabis, como, por ejemplo: baja probabilidad de graduarse u obtener un título, ingreso anual más bajo y mayor dependencia de los recursos sociales, sin embargo, en algunos estudios que se han encontrado estos resultados los consumidores han atribuido al consumo de cannabis estas consecuencias negativas.

Finalmente, nos gustaría dejaros una breve entrevista que se realizó al profesor Maldonado, al respecto de dos argumentos que siempre saltan a la palestra cuando hablamos de cannabis, a saber, que no es peligroso su consumo porque es un producto natural y que su uso no puede ser perjudicial porque está probado su efecto terapéutico.

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